Expediente

Miseria del storytelling

Domingo, 2:35 am

Después de la inyección de adrenalina que significó el paro nacional de octubre de 2019, este encierro es un grito atravesado en la garganta; quema y no sale. La cuarentena se impuso sin democracia, la propaganda suplantó al Estado de derecho. El capitalismo se está limpiando de todos los cuerpos improductivos para regenerarse. El toque de queda será permanente.

No dejo de pensar en la rabia y el rencor que nos tienen en Guayaquil. Sienten que los dejamos solos, que no les creímos, que nos burlamos de lo que les pasó. Para impedir que se cumpla el sueño de esa élite de psicópatas que predican la empatía: un régimen de cobardes e indolentes, de siervos embrutecidos por el odio regional para no ver sus cadenas, tenemos que unirnos en revuelta, Guayas y la Sierra, para volver a tener futuro.

 

Domingo, 3:48 am

Las páginas web de museos, instituciones culturales, editoriales, ofreciendo vídeos, recorridos virtuales, material para descargar, provocan aburrimiento, cansancio. La industria cultural, al igual que el sistema de salud pública, se derrumbó antes de la pandemia.

El teletrabajo (más horas por menos sueldo y en peores condiciones) es la esclavitud de hoy. Los empleos que se han perdido desde el inicio de la pandemia, sumados a los que se perdieron en el último lustro, no se recuperarán. Con la demolición del empleo asalariado, vendrá la extinción de la clase media; la única clase social que milita su propia supresión con su ideal de progreso.

 

Domingo, 7:32 am

Los que estaban ansiosos por viajar, y no podían por la cuarentena y el cierre de fronteras, solo tienen que ir al supermercado; es casi como pasar el control de migración en los aeropuertos. Largas filas en la entrada, vigilantes que te toman la temperatura, además, te rocían de desinfectante antes de entrar. Al buscar entre los estantes, pasa una dependienta con un altavoz: “¡Guarden su distancia, no se acerquen!, ¡Pasen uno a la vez, no se amontonen en los pasillos, hagan rápido sus compras!”. Aquí no hay escasez, los precios aumentaron. El pavor se mide por lo lleno que van los carritos.

 

Domingo, 6:34 pm

El pan sabe a detergente. La fruta sabe a insecticida. El agua sabe a sangre.

 

Domingo, 1:52 am

Quiero que todos ustedes se levanten sin haber podido dormir, con el estómago rugiendo de hambre, que el día se les vaya tratando de conseguir algo de dinero. Quiero que cuando vayan a buscar trabajo los hagan esperar durante horas, que los reciban para humillarlos y se sientan inútiles. Quiero que sientan frío y enfermen, que la ira y el rencor los inunden, pues mañana tampoco van a poder comer.

No quiero que el mundo vuelva a ser como antes. No quiero que se reactive la economía. No quiero una normalidad porque es expulsión. No quiero que me vendan nada. No quiero trabajar para que otros se enriquezcan y que ni siquiera me queden las migajas. Quiero ver al mundo arder.

 

Domingo, 4:52 am

Hay que inventar la huelga telemática. Que nadie envíe nada. Volver a conectarse solo para infectar las plataformas de los bancos, para estropear los sistemas de vigilancia de las fuerzas de seguridad; para filtrar sus planes de exterminio. Apagar los teléfonos para dejar de ser rastreados por los satélites. Recuperar la calle, tocar otra piel, volver a tener prójimo.

 

 

Quito, Ecuador

 

 

 

La Bitácora del encierro es un proyecto de la UAM Cuajimalpa